¿Y si desde el
principio de los tiempos el homo-neanderthal no hubiera inventado dioses por
temor a lo ignorado?
¿Si nuestro
primigenio homo-habilis no hubiera apelado a las fábulas para intentar
comprender al inconmensurable cosmos y se hubiera dedicado a formular el
problema con precisión, sin parábolas, para luego declarar verdadera una
hipótesis, solo cuando ya haya sido satisfactoriamente confirmada, aceptando
que debía considerarse como parcialmente verdadera, pero siempre posible de ser
mejorada?
¿Si nuestro
homo-erectus se hubiera abocado a la idea de construir comunidades basadas en
el respeto mutuo y la libre circulación de ideas, y no clanes o tribus donde se
disputaban territorios unos a otros?
¿Si nuestro ya
homo-sapiens en vez de crear sistemas políticos injustos, donde predominan unos
sobre otros, donde se someten a los más débiles por parte de los más fuertes,
hubiera creado una gran comunidad de hermanos, donde se beneficiasen con el
intercambio justo y equilibrado?
¿Si nuestro
homo-internéticus actual dejara de estar cada vez más alejado del otro y de sí
mismo y comenzara a navegar por los confines de la razón y la con pasión para
con el prójimo y para consigo mismo?
¡Si, ya sé,
seríamos otro homo y no el que somos; más evolucionado y sobre el eje de la
cuestión!
Pero Eduardo,
¿alguna vez nos convertiremos en homo-sentipensantes?
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