Bienvenidos a las Andanzas
Abróchense sus cinturones de credulidad y a andar se ha dicho
Con ustedes
Lihuen
domingo, 7 de noviembre de 2010
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Las Andanzas de Lihuen: Vela al Viento Ediciones Patagónicas: Atlas de Esc...: "Vela al Viento Ediciones Patagónicas: Atlas de Escritores en la Patagonia: 'Acabamos de cumplir cuatro años y para festejarlos tenemos vario..."
Vela al Viento Ediciones Patagónicas: Atlas de Escritores en la Patagonia
Vela al Viento Ediciones Patagónicas: Atlas de Escritores en la Patagonia: "Acabamos de cumplir cuatro años y para festejarlos tenemos varios proyectos en carpeta. El primero que lanzamos es el de la publicación en p..."
sábado, 18 de septiembre de 2010
LA DEL MONO
¡Qué manera de hablar, la mina!
Ya había llegado a la adolescencia y él ni siquiera había nacido. Era linda, bueno, más o menos linda para un Lihuen que hacía como tres meses que no hacía más que “verse” a si mismo, pero su “conversa” la iba afeando a medida que pasaban las horas. “Lo malo de salir con una mina grande era que tenía mucho para contar”, -pensaba Lihuen, mientras se iba cayendo para un costado de la silla. A las 3 de la madrugada ya era la fea del barrio. Segundos antes de que se convirtiera en el “cuco del país”, le dijo a Lihuen:
-¡Che, contáme algo de vos. ¿Cómo fue tu vida?
-¿Mi vida? Nooo… Yo no viví nada –respondió él, con la seria intención de pasar a la parte donde “se hace”, para después contar. Yo, en realidad, quiero escribir el futuro –insistía Lihuen, mientras le hacía un guiño y sonreía, como para que no quedara tan groso la proposición de pasar al altillo, donde quedaba la habitación y, por ende, el cuadrilátero donde se combate el pasado.
-¡Ay, mirá que sos pícaro vos, eh! Veo que estos años de no vernos no te han cambiado nada, eh.
-¿Cómo “estos años de no vernos”, si nos conocimos hace una semana en la casa de la Pocha ?
-Y bueno, por eso, todos estos años no nos vimos. Ja ja ja
El la miraba sin creer lo que estaba escuchando. Hace un rato terminaba de darle a la lengua con todo lo dramático de su vida, y ahora se suponía que venían otras cinco horas de lo risueño, pero, como empezaba…era mejor que terminara rápido.
-Escuchame Rosa, ¿Tenés hijos vos?
-No. No tengo.
¡Con razón! –pensaba Lihuen. ¿Le habrán explicado cómo se hace?
¿Pero por qué? ¿No llegó la persona indicada?
-Y… Todavía no.
-Pero tenes 40 años, me dijiste hace un rato.
-Si, cumplo 41 el mes que viene. ¿Viste qué bien que estoy?
-Sí, estas bárbara, -mentía Lihuen. Y… en 25 años de vida útil, digo ¿aún no te llegó el amor? ¿O estás esperando al príncipe azul, todavía?
-No, ningún príncipe azul, ni verde, ni gris. Nada. Con decirte que todavía soy virgen…
-¡¡¡Queeeee!!! ¿Virgen a los 40? Pero, qué vivías, en la Base Marambio ?
-No, acá en Viedma siempre viví.
-¿Pero qué esperas de un hombre? ¿Qué tenga 3 piernas, dos corazones o una sola una cabeza…?
-No. Lo único que espero es que me vea cómo soy.
-Y… ¿Cómo sos?
-Bueno, te cuento. Yo…
En eso Lihuen la interrumpe. Claro, si estuvieron hablando cinco horas y todavía no había arrancado a mostrarse como es, ¿se imaginan? Lihuen tendría que escucharla hasta el fin de los tiempos, más o menos.
-No, esperá. Mejor dejá que yo te vaya descubriendo, que es más emocionante. -Le dijo Lihuen, al rescatarse que la pregunta que le hizo estaba muy fuera de lugar, a no ser que quisiera escucharla hasta que en la Argentina haya un gobierno que gobierne para los pobres.
-Pero Rosita… ¿no has tenido intriga alguna vez de conocer la maravillosa sensación de sentir a tu hermoso cuerpo, ser atravesado por el cuerpo de tu enamorado…? -Aclaremos que Lihuen fue lo más sutil que pudo, ante una realidad tan poco sutil.
-Y si… -dijo ella, -y a Lihuen se le entusiasmaba la noche.
-Pero nunca concretaste.
-Y no…
-Y… pregunto. ¿Te tocás, entonces…?
-¿Cómo, si me toco?
-Claro, si pensás en algún hombre lindo y te acariciás por la noche.
-No entiendo.
-¿Qué sos, coreana, vos? Quiero decir si te masturbás.
-Noooooo… ¿Cómo me voy a masturbar? ¿Qué me viste, cara de puta, vos?
-Noooo. Para nada Rosa: todo lo contrario. Pero ¿cómo hacés para dejar fluir las energías que te deben de brotar desde lo más íntimo de tu aparato reproductivo?
-Ah, bueno, leo mucho.
-¿¿¡¡Cómo!!?? ¡Qué leés…! Pero, y eso te desahoga las pasiones más íntimas?
-Claro. Mirá, yo me leo diez, quince páginas de algún libro y ya estoy como nueva. Y otra cosa que me hace bien es hablar. Hablar, más que leer, todavía.
-¡Ah, ahora entiendo! Entonces, conmigo, esta noche, lo que en realidad estas haciendo es masturbarte.
-¡Ay, pero no seas guarango! ¡Cómo lo vas a ver desde ese punto de vista!
-¿Y de qué punto de vista querés que lo vea! 40 años, virgen, no te masturbás (a no ser leyendo o hablando). ¡Lo tuyo es para que Fox Molder lo archive como un Expediente Secreto X, mija!
-¡Mirá, me parece que vos sos medio desubicado, pibe!
-¡Ah, bué! Si yo soy desubicado… Entonces ¿Vos qué sos, mamita?
-Yo soy la que ahora se va, porque no le gusta que le falten el respeto a sus creencias.
-Pero ¿Y qué creencias tenés vos? ¿Sos atea sexual, asceta carnal, profesas el coitismo literario o el camastrismo discursivo?
-Mira, yo no se de lo que estás hablando, pero sí se que a mi nadie me va a cambiar mi manera de pensar. Los hombres son todos iguales. En lo único que piensan es en eso. Y la vida no es sólo eso. También hay otras cosas.
Ah, y después de toda esta charla, inútil, por cierto, que tuvimos, me olvidé a lo que realmente vine, que es a preguntarte lo que me pidió Pocha que te preguntara. ¿Vos que hacés radio, no tendrías música del Mono Burgos?
ARGENTINITIS CRONICA
“Hay hombres que mienten un día y son buenos.
Hay otros que mienten un año y son mejores.
Hay quienes mienten muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que mienten toda la vida, esos son los políticos.”
BERTOLT ABUD
-¡Que se venga el Principito! ¡Que se venga el Principito!
-¡Eh, Lihuen! ¿Qué estás leyendo, El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry?
-¡El helicóptero, el helicóptero!
-¡No Lihuen! Era ¡el avión, el avión! La isla de la fantasía... ¡qué serie fuera de serie, esa!
-La casa está en orden. Las 24 horas del día y a la noche también.
-¡Uy, no, estás delirando Lihuen!
-La revolución productiva está en marcha. ¡Felices Pascuas!
-Vamos al médico, Lihuen.Te volvió a agarrar la argentinitis crónica. ¡Qué bajón! Espero que haya turno.
-Es el turno de los pobres, de los desamparados, de los humildes.
-¡Uy, no! ¡Y yo justo que tenía que ir a la reunión de los Humanistas...!
-Los argentinos somos derechos y humanos
-Vení Lihuen, vamos a tomar el tren que nos vamos al médico.
-Ramal que para, ramal que cierra.
-¡Si Lihuen, en vos pararon un par, parece. Vos despreocupate y seguíme que estas con tu amigo Julio.
-¡Síganmé, no los voy a defraudar! Ni en julio ni en noviembre.
-Sí, claro. Contáme algo ¿cómo anda tu novia, Margot?
-¿Conmigo o sinmigo?
-¡Contígo! ¿o ya te peleaste?
-Pero, volveré y seré millones, y habrá canchas de golf para los más desprotegidos.
-¡Ah, bueno! ¿Qué hora es flaco?
-Es la hora de los pueblos. Con el pueblo todo, sin el pueblo nada. Hemos entrado al primer mundo y es ne’sario hacerlo por la puerta grande de la globalización.
-Che, contáme, y el laburo ¿todo bien?
-La plata no se hace trabajando.
-Y, no. Pero si no trabajás te comen los piojos.
-Como ya lo decía Miguel Hernandez en el Martin Fierro: “Con la democracia se come, se cura, se educa. ¿A vos gordito, no te va tan mal, eh?
-Veni Lihuen, sentáte acá que voy a sacar número.
-¡No, no te metás, algo habrán hecho!
-Comunicado Nº 1 de las fuerzas conjuntas: Se comunica a la población que en el día de la fecha se hará cargo de los destinos de la nación las tres fuerzas leales a la ciudadanía argentina, para asegurar los plenos derechos que otorga la Constitución Nacional.
-Bueno, vamos a tener que esperar un rato porque nos dieron el número 10.
-No importa, la pelota no se mancha.
-Y qué hacemos de mientras?
-¡Bájeme ese cuadrito, mi general!
-Bueno, ahora te lo bajo. ¡Che, se me acabaron los fasos! ¿Vos tenès?
-Lo que tenemos es todo por venir, porque Río Negro está cambiando.
¿Querés que compre unos alfajores para entretenernos un poco?
-Si. Hay que pasar el invierno. Y hay que volver a los abuelos.
¡Vamos a tener que esperar un buen rato, Lihuen!
-El 2000 nos encontrará unidos o sometidos.
-¡Ya pasó el 2000, Lihuen! ¿En qué año vivis? ¿También perdiste la memoria?
-Yo lo que perdí fue un brazo, pero con el que me queda me alcanza y me sobra para seguir al presidente.
-¡Vamos Lihuen que nos toca a nosotros!
-A nosotros nos toca escribir otra historia. Horacio ¡Hacéme senador!
-Buenas doctor. Mire, mi amigo sufre otra vez de “argentinitis crónica”, como la otra vez. ¿se acuerda?
- Tordo, se me escapó la tortuga, se me escapó.
-A ver, acuéstese en la camilla, por favor, que lo voy a revisar.
-Hay que dejar de robar por dos años, doctor.
-Si, si. Respire profundo y diga 33.
-35, 42, 109...
-Le dije 33 ¿qué dice?
-La hiperinflación es cosa del pasado, y ya sabemos lo que hacemos con el pasado.
-Bueno, mi amigo, va a tener que tomar de estas pastillitas, una cada ocho horas.
-¿Qué son, antibióticos, doctor?
-No. Son laxantes discursivos. Tómelas con bastante agua porque son muy fuertes.
-En dos años vamos a poder tomar de esta misma agua.
-¡Va a tener que ajustarse uno a uno a estos consejos si se quiere mejorar, eh! .
-Si, cómo no. El que apuesta al dólar pierde.
Ah, y también tómese una licencia de unos días en el trabajo, ¿sabe?
-Los piqueteros son unos vagos que no quieren trabajar. Con un plan trabajar les alcanza para el vino.
-Firme acá, en la margen izquierda, donde dice paciente.
-Yo no soy de izquierda, yo no soy de derecha, yo no soy de centro: Yo soy Yo.
-¿Cuánto le debemos, doctor?
-Le vamos a pagar hasta el último peso al FMI, para no depender más de ellos, pero no se pagará con el sudor de los trabajadores. Tenemos suficientes reservas para hacerle frente al Fondo. Ya nadie nos dirá qué hacer con nuestros recursos. Pagaremos uno a uno nuestros compromisos con los deudores internacionales. Y el pueblo nos va a acompañar, porque está cansado de que nos impongan políticas desde afuera. De aquí en más, las políticas las impondremos nosotros y Yo, Yo y nuestro gabinete, nuestros funcionarios y Yo, Yo y el Poder Legislativo, el Judicial y Yo. Cristina y Yo sabremos qué hacer y qué decir para bien de todos nosotros, los que estamos al frente para cambiar lo establecido y establecer todo de nuevo. Compatriotas ¡Prepárense para el “pingüinazo”! La transversalidad es un viento que, desde la Patagonia, azotará a las Provincias Unidas del Gobierno.
-¡Pará Lihuen, te estás yendo al carajo! Ahora está cambiando la cosa.
-Cambio discurso florido por sueldos dignos.
-¿Y eso quién lo dijo, Lihuen?
-Yo, Julio, yo.
-Ya está reaccionando, doctor. Gracias por todo y hasta la próxima.
-Si, hasta la próxima; dentro de dos años. ¡Qué capo este médico, Julio! Con solo palabras de esperanza y gestos propios de su profesión, ya me siento joya. ¿Cómo se llama este tordo?
-Este es el doctor Chavez. ¿Viste que buen diagnóstico hace?
-Si. ¡Con razón en este hospital todos siguen sus consejos!
50 y 50
Ella era linda, pero era casada. Y Lihuen no se mete con mujeres casadas. Una vez se metió y le fue mal. El marido de la susodicha, no comprendió que las intenciones de Lihuen eran serias. Y le dejó la cara como para salir en la portada de la revista Caras (Rotas).
De ahí en más se dedicó a las mujeres sin compromiso. Muchas veces sin compromiso tampoco con él y otras, sin compromiso pero por portación de cara. Una vuelta salió con una que, cuando caminaba por la calle, le tiraban maíz. Y Lihuen aprovechaba y juntaba y después se hacía pochoclo. Así fue como levantó su primer empresa en la ciudad, cuando invirtió en el carrito de pochoclero. Después lo vendió. Coincidió justo con la separación de su chica. Ella no entendió por qué él no la hacía socia al 50 y 50 si ella era el vínculo con los medios de producción y lo dejó. Y así fundió su primera empresa Lihuen. Por hacerse el pillo y quedarse con la plusvalía de la clase trabajadora, que en este caso era la chica. Entonces ella se convirtió al marxismo y le hizo la revolución y le derrocó el amor que él ostentaba oligárquicamente.
Con el tiempo, cuando se pudo acomodar en el exilio de su amor, conoció y se enamoró de otra chica. Esta no era tan fea. Tampoco era tan linda. En fin, era 50 y 50. De noche era un 50 y de día era el otro 50. ¡Lindo cuerpo, eso sí! No le faltaba nada. Tenía dos brazos, dos piernas, dos ojos, dos orejas, dos bocas… Por una boca le daba aire a Lihuen y por la otra se lo sacaba. Le decían Maradona, y no porque jugara al fútbol, sino porque en la cancha era de diez, pero afuera se le escapaba la tortuga. La conoció una noche cuando andaba con “café blanco” y el “canuto”, dos amigos con los cuáles Lihuen salía de parranda por las noches de Bahía Blanca. Cuando la vieron, los tres quedaron duros. Claro, venía vestida con el 50 % bella. O sea, minifalda, top y bincha. Y como estaba medio oscuro el boliche, Lihuen se enamoró a primera no-vista. ¡¡¡Al otro día cuando la vió a la mañana…!!! Con decirles que Sabina en el tema “Nos sobran los motivos” se inspiró en ella, se los digo todo. Por suerte un día ella conoció a un bombero y se fue con el. Por suerte para Lihuen, que ya no sabía cómo apagar el fuego.
Después conoció a una psicóloga. Esa sí que lo volvió loco. El se había tirado el lance con la intención de matar dos pájaros de un tiro. Pero el tiro le salió por la culata. Más que ella ordenarle la cabeza a él, lo que hizo fue desordenársela más. ¡Y ojo, que para desordenar más el desorden ya ordenadito de Lihuen, hay que ser buena, eh! Con decirles que él, al lado de ella era Pichón Riviere, Bleger y Fromm, juntos. ¡¡¡Celosa!!! ¡Paaa! No le dejaba ni hojear las Play Boy. ¿Venus? ¡Ni soñar! Hasta el canal de cable sacó. Canal 7 no se agarraba, así que lo único que tenía para ver era el canal de Clarín. ¡Y todavía lo cargaba! Le decía: ¿Qué te pasa Clarín? ¿Estás nervioso? ¡Si sería, que lo más divertido que tenía para ver era la señal de ajuste…! Se quedaba ahí, mirando la señal de ajuste y ella, mientras tanto, anotaba. ¡¿Qué podía anotar?! Si hay algo que provoque menos reacción en la tele, es precisamente eso. Un día se le plantó a Lihuen y le dijo: “¿A vos te parece que yo tenga que pagar todos los gastos de la casa Lihuen? A partir de ahora los gastos son 50 y 50. ¡Otra vez el 50 y 50! ¡Así no hay relación que aguante! Y ella no aguantó más y le dio el alta.
Después fue la tuerta. ¡Bah!, en realidad no era tuerta, era astigmática, padecía de astigmatismo oblicuo. O sea, veía bien enfocando para adelante, pero fuera del foco, no veía ni a un Kirshtner en el poder. Era como esos caballos que le ponen esas anteojeras para que no miren para los costados y así no se distraiga. Así era. Entonces, si pasabas por los costados, no te veía. Todo iba de perillas hasta que un día, y sin avisarle, ella se operó. ¡Y empezó a ver cada cosa…! Veía como, cuando ella se descuidaba, Lihuen pegaba los mocos debajo de la mesa, los gestos que hacía cuando ella conducía el automóvil y lo peor, como se le iban los ojitos cuando juntos salían del depto y pasaban por lo de la portera y las señas que ambos se hacían… En fin, fue terrible. Entonces ella un día le dijo: Mirá Lihuen, ahora mi visión es 50 % de mi ojo izquierdo y 50 de mi ojo derecho. Y con los 50 y 50, veo el 100 % de todas las gansadas y no gansadas que hacés. Así que acá se terminó nuestra relación. Y ahí fue cuando él la perdió de vista a ella.
Y estas son las experiencias que lo han marcado a Lihuen. Lo han marcado de una forma positiva y también negativa. Digamos, en un 50 y 50. Como debería ocurrir en toda relación de pareja, éste tendría que ser el porcentaje puesto por ambos contendientes. Pero, queridos amigos, no siempre las cosas ocurren como deberían ocurrir, así que mejor, dejemos los porcentajes para los economistas y entreguemos todo, pero todo, en cada relación. Por ahí, aunque nos toque perder, sabremos que lo dimos todo, y esa, será nuestra herramienta para levantarnos y volver a empezar.
martes, 14 de septiembre de 2010
METAMORFOSIS OFICIOSA
Lihuen tenía un amigo que era muy amigo de escribir obras para no ser leídas jamás, a no ser por él, cuando se quería poner en papel de víctima de sí mismo.
Él, Lihuen, no podía entender como él, Segismundo, podía pasar horas y horas al santo escape anal. A veces llegaba a la casa y veía en su escritorio una maraña de papeles en el cual su amigo, a modo de alpedismo literario esbozaba capítulos de una novela que estaba escribiendo y cuyo argumento trataba (aunque sin conseguirlo) sobre un político que como plataforma de gobierno, en vez de dar promesas de empleo para quienes lo votaran, daría empleo, pero que, al no manifestarlo en su campaña (por no prometer en falso) la gente no se enteraba y, por ende, no lo votaban. Entonces, al no votarlo, era él el que se quedaba sin empleo, por lo que debía recurrir a aquellos políticos que sí prometían, aunque sin importarle si lo iban a cumplir o no, porque al menos tenía una esperanza y esa, era la misma esperanza que le mantenía el sueño de que, algún día, pudiera llegar al gobierno y ahí sí, darse empleo a sí mismo.
El amigo de él, (no de Lihuen, si no sería Segismundo y tampoco de Segismundo, si no sería Lihuen), de Horacio, el político, se llamaba Contrera y como su nombre lo indicaba se manifestaba siempre a favor de oponerse a lo establecido (no por él, sino por sus opuestos). El tipo se paraba frente a las puertas de las iglesias, para advertir a los fieles que se dirigían a ella (a la iglesia, no a la hermana de Contrera adonde también acudían en masa) sobre posibles futuras frustraciones a los creyentes, respecto a la vida más allá de la muerte. Les decía que no se dejaran engañar, que una vez que los gusanos le tomaban el gustito, ¡ni el alma se salvaba! De paso se hacía unos pesitos vendiendo estampitas para ateos, las cuales tenían dibujado la figura de un hombre y una mujer en posición de sesenta y nueve, con una leyenda que decía: “Somos la creación de nosotros mismos en el amor. Hagamos el amor y no la guerra.” ¡Un bochorno el tipo! Menos original que sanguche de mortadela.
Su amigo (no el de Horacio, sino el de Segismundo) no podía entender cómo su amigo, (el de él) podía seguir deforestando tanta Amazonia, tanto Misiones, sin amasar una misión más natural con lo coherente. Convengamos que el tipo era un altruista, un progresista, ya que por más que no era de izquierda (raza ésta desprestigiada pos-ladrillos, pos-cortina y pos-alternativas) era un cultor del progreso, tenía visión de futuro. En una oportunidad escribió un cuento en el que el personaje era un empleado del Registro Civil, que simulaba casar a la gente, pero que no lo hacía por su visión del porvenir. Como marcan las estadísticas –decía, las parejas modernas se separan al cabo de unos años, entonces, yo les ahorro seguros trámites burocráticos en algún mañana. En tal sentido había presentado un proyecto al Congreso para que los casamientos sean por cinco años, pudiendo ser renovados por cinco años más o rescindirlo para siempre. No tuvo suerte. Ya sabemos que quienes nos representan son nuestros defensores de la moral y buenas costumbres (de las nuestras, las de ellos les tiene sin cuidado)
Por épocas, Segismundo se dedicaba a escribir poesías. Eran poemas ambiguos, con doble significado, paradójicos. Por ejemplo, un poema de amor que contiene pasajes de soledad (por alguna peleíta que sobrevenga); un poema de protesta que terminaba reaccionario, burgués, (por si llega al gobierno o agarra unos mangos); un poema de profunda fe religiosa que terminaba con un nihilismo ateo (propio de la entrada en años o en conciencia); una payada campera que terminaba en un soliloquio ciudadano ( para consolarse en caso de tener que emigrar); una prosa poética que hablaba de las bondades de la vida al aire libre, (visto desde un chalet a dos aguas); y así…
También escribía fábulas. A mí me gustó (cuando digo “a mí”, digo “a mi, personaje”, no “a mi, relator”) me gustó aquella que comenzaba infantil, para trocarse en cuento fantástico adolescente, y luego transmutarse en novela adulta, para terminar como cuento de terror de la tercera edad.
También escribió un libro de autoayuda que ni a él ayudó. El libro estaba dirigido a la segunda persona del plural, pero con la clara intención de salvar a la primera del singular, y... ¡La gente puede ser un poquito estólida, pero no es estúpida!
Escribió un diccionario con palabras que aún no existen, pero que seguro la Real Academia aprobaría en siglos posteriores; un diccionario de “Nonónimos” (con palabras que no tenían nada que ver con nada); y otro de “Hartónimos” (o sea, con palabras que nos tienen harto, como ser: democracia, consumismo, Internet, guerra, Estados Unidos y derivados).
Cuando estaba muy volado escribía cosas muy terrenas. Por ejemplo escribió un libro de “Cortosofía”, que no tenía la profundidad de su antecesora “filosofía”, ya que en vez de hacerte pensar, te hacía no-pensar. Una especie de televisión pero en libro.
Un día Lihuen no lo aguantó más y le dijo por qué no se dedicaba a otro oficio, porque con ese se iba a morir de hambre. ¡Ni en el diario Al Día lo contrataban! Cuando a los pocos días le comentó a Lihuen los oficios que se le habían ocurrido, no sabía si pegarle o prenderle la tele para que se auto flagele. Le comentó de su interés por ser sepulturero, ya que se le había ocurrido –según él, la genial idea de vender sarcófagos con lombrices incluidas, para acelerar el proceso de reencarnación. También, el de ser un espiritista de cuerpos y poder llamarlos sin que vengan a él con su decadente porción de cerebros.
Lihuen lo dejó de ver por un tiempo porque ya estaba más imbancable que Mirta Legrand opinando sobre los indigentes. Una tarde, cuando estaba caminando por la 25, lo vió salir de un negocio de “todo por cien pesos”. Se abrazaron, se dieron un beso bien a lo macho y Segismundo lo invitó a tomar unos vermouth bien patagónicos al Provincial, para recordar viejos tiempos de ayer nomás.
-¿Cómo andás? -¿Bien, y vos? -Bien ¿y vos? -Bien ¿y vos? -Bien ¿y vos? -¿Qué es de tu vida? -Acá andamos, con mucho laburo, a Viedma gracias. -¿Si, che? ¿En qué estás laburando? –Puse una Academia de Manifestaciones. -¿¿¿Una qué??? -Una academia donde se enseña a manifestar…ya sabés…cómo llevar las pancartas, con qué criterio elegir la ruta a cortar, cómo encender cubiertas… En fin, lo necesario para ser un buen manifestante. Los egresados, saldrán con títulos como: Maestro mayor piquetero, Doctorado en puntero político, Licenciatura en asambleas barriales, Tecnicatura en escrache, curso de primeros auxilios de avenida, un Master en saqueos a capucha descubierta, y así...
-¡Pero te vas a morir de hambre, loco, si acá la gente no se calienta por nada!
-Pero hermano, esto es con visión de futuro… Cuando se den cuenta que lo “por venir” es más de lo mismo… ¿vos creés que se la van a bancar?
-Y sí…pero… -Bueno, nos vemos hermano. Te dejo que tengo que ir a cobrar la pasantía.
-¿Cómo pasantía? ¿Estás enseñando a la oposición pero cobrás de gobierno?
-Viejo, ¡vos no entendés nada! ¿No sabés cómo funciona esto? ¡Me extraña, araña, que siendo mosca, no me conozcas! ¡Formateáte mejor, loco, porque te va a agarrar un virus y después no te arreglan ni escaneándote, che! Chau, viejo, nos vemos.
-Chau. ¡Qué lindo auto tenés ahora! ¡Mirá vos este escritor de incoherencias, como cambió! ¡Ya se parece a un transa modelo revolución productiva! –se quejaba Lihuen, mientras le sacaba el candado a la bicicleta, y se marchaba con la frente bien en alto y la cubierta de adelante bien en baja.
LOS NADIES Y LOS ALGUIEN
Nadie un buen día se levantó y se dio cuenta que no era nadie. Fue para él un buen día, aunque parezca una ironía del enterarse. Lo peor hubiera sido no darse cuenta nunca, que nunca sería Alguien. Cuando alguien se da cuenta que, en realidad, es nadie, se produce una duda que a ese alguien nadie le va a quitar y que, lo sacará de toda duda. Hay muchos nadies dando vueltas por la nada y para ellos, el todo es algo que tiene sentido hasta que, aparece un “hasta ese momento no aparecido” y les cuenta que en realidad, todo era fantasía. ¡Y pobres de esos nadies que se creen alguien!
Pero por suerte o por desgracia, por un orden de cosas o por un desorden de otro tipo, también están aquellos Alguien que se creen Nadies. Esos, para mi altivo modesto entender son peores que los mejores. Porque una cosa es creerse alguien y ser un nadie y otra muy diferente es creerse nadie y ser un alguien. Mientras que los primeros pecan de orgullo sobrestimado, los segundos lo hacen de modesta subestimación.
Los que, como el personaje de esta historia presente, son nadie pero sin saberlo y un buen día se desasnan de su burrada, no pasan de un sustito del tipo “¡Uy mirá, me di cuenta casi sin darme cuenta!
Pero créanme, amigos míos, los peores peores, son los que andan por la vida diciendo quien es quien; quien es nadie y quien es alguien. Porque en definitiva, ocupándose de los otros se desocupan de ellos mismos y eso, es muy bueno para nosotros los nadies-alguien y también para los alguien-nadie.
REFLEXIONES DE PAREJA (DE UN SOLITARIO)
La relación más profunda que un individuo puede tener es con su pareja. No hay amigo, por más profunda y sincera que sea su relación con él, que pueda conocerlo y comprenderlo, como su pareja. Claro que, para esto, su pareja debe querer comprender y conocer por un determinado período de tiempo. Sucede que las parejas suelen desconocer y descomprender antes que los amigos y entonces, vemos que nuestros amigos son mas duraderos que nuestras parejas y creemos, erróneamente, que la relación con nuestros amigos es más profunda que con nuestras parejas.
Si siguiéramos ese razonamiento en lo político, veríamos como nosotros mudamos continuamente los ideales, de partido en partido, buscando la felicidad política por algún resquicio de la salud burocrática, cuando los políticos que ostentan el poder, son siempre la misma lacra, y que, cada tanto vienen a apoyarnos porque necesitan nuestro apoyo, pero que para nada son profundos ni duraderos.
Esto no lleva como intención ver qué relación es más sincera que otra. Si la amistosa o la amorosa. Todas lo son. Hasta esa relación de trabajo que por obligación nos convida a ser algo “sutiles”, por no decir hipócritas, porque también tienen el viso de la sinceridad, dado que somos sinceros al manifestarnos de la forma en que deseamos manifestarnos; roles, que le dicen. O cuando vienen con un colchón a casa y nosotros le ponemos nuestra mejor cara de partidarios, para que su generosidad nos permita seguir “durmiendo plácidamente”.
La profundidad que conlleva implícita la relación de pareja y que, por lo general no tiene la relación amistosa, se basa en un detalle fundamental para la profundidad o no de una relación: el tiempo. La cantidad y diversidad de situaciones de una y otra hace la diferencia. Con esto quiero decirles, en lo político, que si uno no mantiene firme en alto y en largo sus ideales, transmutándolos al bajo precio de la necesidad momentánea, verá que, con el tiempo, la diferencia siempre estará a favor de los de siempre.
Quizá para comprender esto de lo amistoso y lo amoroso más en profundidad, haya que convivir un buen tiempo con un amigo, para darse cuenta. Con un amigo con el cual no se tenga sexo, dado que dicho ejercicio corporal, hace las veces de liberador de energía. Claro que, si el amigo es del otro sexo, uno puede, igual, liberar energías de forma natural. Natural claro, para los que pensamos que lo natural es ser hetero, pero si no es así, la cosa se complica, dado que si uno no es hetero, lo natural no sería ser hetero sino todo lo contrario. Sería homo y si fuera homo no sería hetero, lo que llevaría a pensar que lo natural no sería ser hetero sino homo y que se vayan los preconceptos y las enseñanzas judeo-cristianas a lavarse las patas en el Jordán y nosotros la cola en el Fuentón.
En lo político es lo mismo. Si uno va para adelante, debe ser firme con respecto a lo que afirma. Porque sino uno se convierte al “trolismo político general”, cae en la volteada de “siempre la misma mierda”.
Es por ello quizá que considero que una relación de pareja medianamente estable, sea homo o hetero, sea de derecha o de izquierda, debe tener buen sexo. Debe dedicarle tiempo semanal a ese cable a tierra, a ese equilibrar de sentidos, a esa saciedad de los cuerpos, a ese serrucho social. De otra manera, la relación se convierte en una amistad pero con carta de ciudadanía, cuando en realidad se esta viviendo como residente, pero en país extranjero. Y ya sabemos que se hace con los emigrantes cuando un país se pone difícil.
No son fáciles las relaciones de pareja, y esto lo sabrá cualquier lector que en estos momentos de su lectura mueva la cabeza de arriba abajo, mientras piensa en esa persona que, según él, lo vuelve “loco”. Y nunca tan bien expresada una metáfora; loco es no comprender, perder la razón o el juicio. ¿Y qué es perder la razón, en una relación de pareja? Que la encuentre el otro. ¿Qué es perder el juicio? Pagar las costas. ¿Qué es no comprender? Es no abrazar, no contener, no encontrar justificados o naturales los actos o sentimientos del otro. Se pierde la razón cuando no se comprende la del otro, cuando se aparta de lo que lo unía al otro.
En lo político igual. Quien no estará pensando ahora: ¡¡¡Por qué carajo los voté!!! A todos nos pasa en algún momento. Y después uno pierde la razón y siempre la encuentran ellos y la razón se llama 4x4, semipiso, casa en la playa y uno termina pagando las costas de lo que no comprende.
Escucho las voces del pasado que dicen: “Antes las parejas se casaban para toda la vida y era para toda la vida, hasta que la muerte los separe.” Antes era más fácil todo. Para el hombre, por supuesto. Para la mujer no. Ahora, en cambio, todo cambió. Porque la mujer cambió y con ella la sociedad. Y esto le va a llevar algunos siglos al hombre comprenderlo.
Como le va a llevar varios siglos comprender a la plebe que ya fue la pachanga, mamarse con granadina y gansearse con Tinelli. Hay que hacer la revolución “negrológica” y dejarse de joder, para poder cambiar la sociedad de una vez por todas. Hay que liberarse del yugo de los poderosos, pedirle el divorcio a esta unión injusta contraída en desigualdad de condiciones, hacer abandono de este hogar social donde impera la obediencia debida a un sistema que nos explota. ¡Dejemos ya de ser los prostitutos de las calles políticas! ¡¡¡Seamos mujeres de una vez por todas, lanzando por los aires el delantal de la exclavitud.!!!
Dicen que para poder desmenuzar un tema hay que abstraerse del meollo. Que para poder hablar del fuego hay que apartarse del fogón y ver las llamas desde cierta distancia. Así mismo, yo, para poder hablar de este tema tan urticante, tuve que abstraerme del meollo. Tuve que separarme del fuego… para hablar del fuego.
HISTORIA DE UN MAGO
“Yo me equivoqué y pague, pero la pelota no se mancha.”
Diego Armando Maradona
Las sirenas ensordecían aquella tranquila barriada, sin que nadie entendiera por qué salir a chusmear. Luego de fotografiar y registrar todo el departamento del mago, lo llevaron encadenado hasta el móvil del departamento de la policía local.
El mago era amado por casi todo el barrio, la ciudad, el país entero y nadie entendía por qué se lo llevaban. Él, que sacaba de la galera la alegría de su pueblo, ahora pasaba a ser carne de cañón de aquellos detractores de conejos, monedas y cartas aparecidas de la nada.
La policía informó que se le había secuestrado del interior de su departamento, un polvo mágico que provocaría ver la realidad de una forma más llevadera y se sospecha de que lo haya usado en sus presentaciones de prestidigitación popular, por lo que fue condenado a hacer presentaciones benéficas hablando de lo perjudicial de usar polvos para poder soportar la realidad.
El problema, como todo espectador sensato ya deduce, radica en que, el encartado haya hablado en contra de los organizadores del espectáculo (social). El mago tuvo que dejar de realizar espectáculos y se radicó en un lejano barrio, donde prohibieron los circos, la farsa y la hipocresía y donde desde hace más de cuarenta años se cree más en los hechos que en las palabras.
Pero, la cosa no termina ahí. Se cuenta que ahora, a pesar de encontrarse lejos del circo, o quizás por ello, el mago es feliz.
SEÑOR EMPRESAURIO, SEÑOR CAPITALISTO
No se preocupe por la seguridad de la provincia. Nosotros estamos seguros a quien tenemos que defender. Nuestro clan siempre tendrá una solución para proteger a los más desprotegidos. Porque ustedes, los que apuestan al comercio, no pueden menos que ser considerados la espina dorsal de esta sociedad que crecerá en la medida en que todos podamos comprar y vender en total libertad y paz absoluta, o absolutista, como usted prefiera. Nadie podrá menoscabar sus arcas al bajo precio de la necesidad, por más pobres, indigentes o zaparrastrosos que sean. Instrumentaremos los mecanismos necesarios para asegurarle a usted y a su familia lo mínimo que usted se merece, ya sea su mansión en barrio privado, su 4 x 4 o casa en la playa, como todo buen capitalista que se precie de tal, debe tener.
Con nuestro líder a la cabeza, Don Miguel De La Re Re, quien muy sabiamente coloca sus peones para esta batalla contra los marginados (por nosotros mismos), ha ubicado al pollito Larregui, un hijo de la Con…Certación, al sabueso de gorra, que trata, trata y trata con toda marginada que merezca capitalizar sus deseos, y toda esa sarta de alfiles judiciales que se arrodillan ante nuestro poderío político. Los que no se arrodillen, se van. Por si esto fuera poco también tenemos peones al frente de los gremios, en las juntas vecinales, en las intendencias (nunca falta un altruista jardinero de costaneras y boulevares para adormecer la conciencia), y en todo ámbito donde lo fundamental sea preservar a los preservados de siempre.
Si para que usted pueda seguir disfrutando de Las Grutas en Verano, de San Carlos en invierno y de lo administrativo “cada día (te queremos más”), necesitamos hacer desaparecer a insignificantes lacras sociales como son los pobres, no dudaremos ni un instante en aplicar mano dura contra quienes no acatan nuestro “status quo democrático”.
Cuando hace unos años decíamos “Río Negro, todo por venir”, de esto se trataba. Por venir el alejamiento en las brechas sociales, la mano dura de bolsillo blando, el gatillo fácil y la justicia difícil, la justa distribución de la pobreza, la perpetuidad en el poder, el adormecimiento de las masas, el silencio de la Iglesia, la complicidad de gran parte del periodismo, en fin, todo lo necesario para poder llevar adelante una provincia en retroceso.
Hoy, con todo orgullo podremos decir que nuestro eslogan es: “Todo por seguir”, así que puede quedarse tranquilo señor Empresaurio, señor Capitalisto, porque las masas están al horno y nosotros al poder.
Es todo amigos. Esto fue: “La voz del oligarca”.
UN CAOS EN ORDEN
Desde el departamento de bocetos de la provincia, más precisamente de la oficina de hipótesis, dependiente esta del ministerio de asuntos des-laborales y afines, nos informan que acaba de ocurrir un hecho ajeno a quien ostenta semejante incertidumbre en pro del bienestar antisocial de los comarcanos. Hace instantes nomás, el vocero oficial de ésta localidad informó que el gobierno puso en marcha un proyecto de equiparación de sueldos, tendiente a elevar el salario de los que menos tienen, a una suma cercana a la que ganan quienes viven teniendo la vaca atada. En resumidas cuentas, la suma se eleva por encima del mínimo in-vital e inmóvil a la friolera de cinco mil pesos ley. Por lo que, y dadas las sospechas fundadas en experiencias aún no vistas, se teme que se produzca en pocas horas un embotellamiento en derredor de los supermercados de la Comarca. Esto acarreará horas extras para los policías de tránsito y de los otros, que, a su vez, con ese remanente de extras de más, también desembocarán en los súper, por lo que, tendrán que hacer horas extras la enorme cantidad de trabajadores de dichos centros de salud alimentaria.
Pero no termina aquí lo que aquí comienza. Se prevé que en las próximas horas se verá insuficiente el parque de taxímetros, atestados los colectivos y un flujo exacerbado de autos particulares que saldrán a pasear por la Costanera, por la Buenos Aires y demás autovías del alpedismo viedmense y maragato. Con tal motivo no darán abasto los surtidores ni los playeros de dichos supermercados del automóvil, así como también los gomeros, los mecánicos, chapistas, electricistas y demás doctores del parque automotriz local. Pero no termina aquí el caos. Además se estima que no darán abasto los restorán, las casas de comidas rápidas y las lentas, las confiterías y otras dependencias que, otrora privilegio de unos pocos, ahora, con esta incursión de los pobres al mercado, se verán en la obligación de atender a todos como si todos tuvieran los mismos derechos.
En otro orden de cosas pero siguiendo con esta anarquía consumista, no podemos menos que fijar nuestra atención en casinos, sala de juegos, boliches y afines, los que, y dada esta inusitada demanda por querer gastar lo que nunca se tuvo, también se verán atestadas de ciudadanos ávidos por los privilegios que otrora fueran de unos pocos copetudos de riñón cubierto.
Así mismo, se prevé que dada la orgía en la que entraría nuestra querida ciudad administrativa, con gente a diestra y siniestra tentada a demostrar por todos los medios que cualquiera puede ser un pequeño burgués (si el Estado se lo permite), desembocaría esto en una catarata de gastadero barrial pocas veces visto, lo que llevaría a pensar al gobierno (ya un hecho sobresaliente) si estaría bien esto de equiparar los ingresos de sus votantes, o, mejor sería dejar las cosas como están y no correr riesgos innecesarios que provocarían en la maza, en la plebe, un extremado orden psíquico, físico y capitalista. Porque si todos tienen plata (confesó para este medio un alto funcionario) ¿Quién va a pisar a quién? Y si nadie pisa a quién ¿Quién pisa a nadie? ¡Se iría al carajo el sistema que nos acunó todos estos centenares de años, y que hizo de nosotros lo que hoy somos! Pensemos solamente en un ejemplo: Si todos tienen efectivo no abría linyeras, mendigos, bichicomes. Y si no hubiera mendigos no abría almas caritativas que necesitaren de las injusticias para irse con su conciencia tranquila a sus mansiones, luego de tirarles una moneda a esos vagos que no saben otra cosa que pedir y fomentar el asistencialismo del Estado. Además, si no hubiera injusticias ¿Qué haríamos con la palabra del Señor? ¡Se nos caería la estructura social, se nos caería!
Viendo esto, y con el buen tino que les caracteriza a nuestros señores gobernantes, se dio marcha atrás con el reajuste salarial, hasta nuevo aviso.
Hasta aquí informó: Su voz amiga.
ANACRONISMO IDÍLICO
A veces la vida no es como uno quiere que sea. Por momentos pareciera que la vida tiene viva propia y se maneja sin que nosotros tengamos registro de ella, y entonces, es cuando aparece el policía de transito del vivir y nos hace la boleta por infligir el artículo que prohíbe manejar sin cinturón de conciencia. Y por más que nosotros le digamos que vamos hasta acá nomás, el agente del orden del universo nos entrega la multa de tránsito, la cuál deberemos pagar con nuestra experiencia, en el juzgado correccional de vida.
Lihuen venía, precisamente, de esa diligencia del destino. Con la calma propia de los que saben que los trámites del pasado solo sirven para que el futuro no fotocopie expedientes, hacía de aquel presente, un pronto despacho. Cantando “la marcha de la bronca” versión Marco Antonio Solís, venía pensando en su agujero, cual disco compacto de su desolación. No era la primera vez que la vida se mostraba tan Copérnico, tan “el mundo no gira en derredor tuyo”. Ya había tenido alguna que otra Giordano Bruno quemazón de manos del Torquemada amor. Y si bien no safó “robando para la corona”, tampoco lo escracháron por “comer” en el Senado. Supo erguirse cual gremialista acomodado en gobierno rionegrino. ¿Cuál? ¿Él? ¿Éste? Rionegrino tenía que ser.
Pero si bien es difícil olvidar una persona que pasó por tu vida, más difícil es olvidar a una persona que nunca pasó por ella. No por si misma, sino por la vida de uno. Y esto es lo que devendría en la vida de Lihuen. Todo comenzó una mañana, a la hora en que la mayoría de los periodistas informan sobre las publicidades que informan, por tan solo una módica publicidad. Lihuen volvía de no vender ni una mísera publicidad para su aún más mísero programa literario; (parece que los periodistas se levantan más temprano) cuando entrando a su Casa 4 X 4 (cuatro de largo por cuatro de ancho) lo sorprendió otro ser dentro (y no era el ratón que se esconde tras su indigencia). Era una mujer. ¿Otra vez sopa? Si. Una mujer de unos treinta años, bien vestida, (bah, demasiado vestida, debí decir) que lo miró sorprendida y le dijo:
-¿Qué hacés entrando a mi casa, flaco?
-¿Cómo qué hacés entrando a mi casa? Esta es MI CASA. ¿Qué hacés vos adentro? –le contestó Lihuen, con cara de Gentile hablando de cultura.
-¿Qué decís flaco? ¿Estuviste viendo a Tinelli que quedaste así, tan estúpido, chabón? ¡Te podés ir de mi casa; como te llames!
-Me llamo Lihuen y te repito que acá vivo yo. ¿Qué hacés adentro vos? ¿Cómo entraste? ¿Cómo te llamas? ¿Tenés novio?
-¡Qué carajo te importa si tengo novio, tarado! Andáte porque sino llamo a la policía.
-Llamála. Dale. Así te hago pasar vergüenza, desvergonzada.
-¿Yo desvergonzada? ¿Vos entrás a una casa que no es tuya y la desvergonzada soy yo? ¡Aflojále a la pachanga, flaco, que ya ni el detector de estúpidos te registra! ¿Vos no serás el hermano mellizo no reconocido de las mellizas griegas?
-Bueno, a ver… Vos decís que esta es tu casa y yo digo que es la mía. Vamos a aclarar esto de una buena vez. ¿Por qué si decís que esta es tu casa, arriba de la mesa está la foto mía con mi ex pareja?
-¡Qué decís, atolondrado! Arriba de la mesa está la foto MIA con mi ex novio.
-¡Ah, bue! ¡Vos sos más tránfuga que jefe de bancada de partido político!
-Y vos sos más salame que Milán, flaco. Así que querés jugar al jueguito del “veo veo que ves”… Bueno, si esta es tu casa, como vos decís, ¿por qué hay sobre el estante tampones OB? ¡A ver! ¡O es que vos también estás con el período? Ja ja ja.
-Que ciega que sos, esos no son tampones, son tizas con las que escribo en la pared cuando se me cae alguna frase interesante.
-¡Si, claro, el día que a vos se te caiga una frase interesante Viedma se convertirá en Hiroshima, intelectual de tiempo inútil!
-Flaca, ya que esta conversación parece ser más larga que discurso de Cristina, por qué no te cebas unos mates y por lo menos desayunamos juntos hasta que te saque a cachetazos de acá.
-¡Hay, qué macho que sos primate! ¡Limpiáte la comisura de los labios que se te cae la pólvora, pedazo de John Wayne de barrio Costanera! Bueno, dale, me hago unos mates antes de llamar a la policía, pero antes decíme quién es esa Cristina que me nombraste.
-¿Dónde vivís flaca? Cristina, nuestra presidenta. ¿Qué Cristina va a ser?
-Cristina…? Nuestra Presidenta…? Si el presidente es Fernando De La Rúa , bobo. Y no me llamo flaca. Mi nombre es María.
-Ja ja. Perdonáme que me ría María, pero ¿dónde te quedaste, en el 2001 vos?
-Y sí, estamos en el 2001 Lihuen, o acaso vos estás tan despistado que vivís en otro año…
-Todo el mundo vive en otro año, María, en el 2009. ¿O vos te quedaste en el tiempo?
-No me quedé en el tiempo. Vivo el presente, y el presente se llama 2001. El año en que este país va a despegar de una buena vez.
-No, María, el que va a despegar va a ser tu presidente, en helicóptero, desde la Casa Rosada. Ja ja. A ver, según tu calendario, ¿en qué mes estamos?
-En marzo de 2001, Viedma, Argentina.
-Viedma Argentina y marzo están bien. Pero 2001 no. ¿No vendrás del pasado vos? Ja ja.
-Si, claro, yo vengo del pasado como vos venís del futuro. Ja ja.
-Tan ricos los mates eh. Así que febrero de 2001... Quiere decir que en “tu tiempo” todavía no cayó el gobierno de De La Rúa con los cacerolazos de diciembre…
-¿Qué cacerolazos? ¿Qué decís?
-Mirá María… Hacés buenos mates, sos linda, te vestís bien, pero tenés un tajo muy grande. En el cerebro. Lo que te hace adolecer de un anacronismo tipo menemista, cosa que raya con lo rayado, si me perdonas el paralelismo. Si no tenés donde dormir podemos hablarlo y llegar a un acuerdo, pero eso de decirme que esta es tu casa… Además, si querés fabular, hubieras elegido una casa más linda. ¡Mirá lo que es esto! Una pocilga es.
-Mirá, vos decís que fabulo, pero a mi me parece que estás mas rayado que un queso semiduro, Lihuen. Por qué no hacemos una cosa, pagamos el alquiler a medias, nos respetamos mutuamente y así podemos convivir. A mi no me gusta que nadie viva en la calle, pero bancarme que me digas que venís del futuro ya es algo psicótico. ¿No te parece?
-Bueno, está bien. Después de todo a mi me va a hacer bien charlar con alguien.
Y así convivieron por espacio de un año, Lihuen y María, respetándose mutuamente, compartiendo sus vidas. A los dos meses ya eran muy buenos amigos. A los cinco eran novios, o pareja, o concubinos, o marido y mujer, o amantes, o como los quiera llamar la chusma.
Un mediodía Lihuen volvió del trabajo y María no estaba. Tampoco a la tarde, ni a la noche. Preguntó a la dueña de las piezas y dijo que nunca había visto a nadie con él y muchos menos viviendo en la misma pieza; que si hubiera sabido eso les aumentaba porque cobraba por persona, no por pieza. Pasaron dos días y Lihuen ya estaba muy preocupado. Hizo la denuncia a la policía. Puso aviso en los diarios, pegó carteles en la calle con su foto, comunicados en las radios y nada. María no daba señales de vida.
Pasó un mes y nadie sabía nada de una tal María Sinfuentes. Lihuen depresivo y angustiado no sabía qué hacer. Se consolaba pensando que quizá María se había ido lejos, a su tierra natal o a probar fortuna en otra ciudad. Pero era extraño que no le haya comentado nada ya que tenían una excelente relación. Volvía de la radio cuando vio un diario en el suelo y lo levantó. Su titular decía: “El presidente intenta un golpe de timón. Cavallo se suma al Gobierno: le darían poderes especiales. El Presidente incorpora a Cavallo como Jefe de Gabinete a sólo 48 horas del ajuste de López Murphy y de la crisis política que desató.”
¡Queee! ¡Cavallo, López Murphy…! ¡Otra vez no, por favor! –exclamó un desaforado Lihuen.
Miró el periódico en su interior. En la sección policial vio una noticia que le dio escalofríos. “En la mañana de ayer un vehículo atropelló en las intersecciones de las calles Tucumán y Alberdi de esta capital, a la reconocida artista plástica María Sinfuentes, quien debido al fuerte impacto murió de forma instantánea. Sus restos se velarán hoy en la casa velatoria de la calle Mitre.”
¡María Sinfuentes! ¡Mi María! ¡Noooo!
Lihuen miró la fecha del diario: lunes 19 de marzo de 2001.
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