EL HECHO
-Hijo, ¡traéme la manguera del jardín! Y aflojá un poco con la Internet, que tenés que comer para luego irte al colegio. ¿Cómo te fue en el torneo de tenis el fin de semana? -Mal. Quedé afuera en la primera rueda. ¿Por qué no fueron a verme?
-Hijo, papá te dijo que no podía porque tenía la junta con los empresarios de Buenos Aires. Y yo no pude porque justo combinaba que venía el maestro de Reiki de San Pablo. Pero no va a faltar oportunidad para que vayamos a verte. ¿Le pediste que te devolviera el cuatriciclo a tu primo Esteban? Ya hace una semana que lo tiene.
Esteban ya se compró cuatri ma, al que le presté es a Rulo, mi compañero de tenis, pero lo dejó en su casa de Las Grutas. ¿Cuándo vamos a ir a Las Grutas ma?
-Sabés que a la casa de Las Grutas le están haciendo la ampliación, esta el mes que viene no podemos ir. Dale, apurate que tenés que ir al colegio.
Ring.
¡Mirá, ahí viene la abuela a buscarte! Dale, nene. Hola Abu… ¡Todos al piso! ¡El que abre la boca se muere! Al piso, al piso. Dale vieja de mierda, al piso te dije.
-Si… si…
-¿Dónde esta la plata concheta?
¿Qué plata, si…
¡Dale, la puta que te parió o le meto una bala a tu hijo!
¡¡¡Mamaaaa!!!
¡No, no le haga daño, por favor! Tengo unos pesos guardados en la alacena… ¡Mas vale que sean muchos esos pesos sino te vamo a dejar sin familia rubia teñida!
La señora abre un tarro de arroz, lo vuelca en el piso y entre los granos aparece una bolsita que tenía varios billetes arrollados. Aaa ca ti ene. Es todo lo que tengo.
-Dame las joyas, ¿Dónde tenés las joyas pituca?
-Acá, en el ropero de la sala de descanso.
-¡Sala de descanso… sala de descanso…! ¡Pero mirá ésta como le llama a la pieza, Cacho! A ver… Me llevo todo. Dame los celulares, dale, rápido
-Si, tome.
-Pendejo dame tu celular, y vos anciana también.
-Yo, lo tengo en el auto.
-Bueno, dame la llave del auto. Dale, apurate que no tengo toda la mañana.
-Tomee…
-¿Cuál es tu auto?
-El Focus azul que esta afuera.
-¡Llegan a gritar o salir afuera y los lleno a tiros, eh! –decía el delincuente, mientras arrancaba el teléfono de línea de la casa. El Focus azul salió raudo por la Costanera, rumbo a quién sabe qué barrio marginado de la ciudad.
CAMPANA 1
Tomá Cacho, cinco mil quinientos para cada uno. No es mucho pero algo vamo a hacer. La joyería se la mandamos al tuerto a Bahía, que después nos manda lo nuestro. Dejame en la esquina y hacete cargo del auto. Chau.
El Cacho se deshizo del auto y se fue para su rancho. Hola gordita ¿Cómo va?
-¿Cómo te va a vos? ¿Cómo les fue?
-Maso. Pa safar unos días nomás. Toma. Para los remedios pal Cachito, para tu aborto y pal morfi. Me quedó con algo de vento pa poder comprar herramientas pal trabajito aquél que te dije. Poné un poco de cuarteto gordita linda, que quiero algo de alegría en esta casa. Y vamos a bailar un poco, vamos.
CAMPANA 2
En tanto Rubén llegaba a su casa.
-Hola morocha cachonda ¿Cómo anda la más linda del rancherío?
-Bien, amor. ¿Cómo les fue?
-¡Ahí, pa zafar un poco nomás! Esto pal morfi, esto pa ver si podemos comprar más materiales pal nidito de amor y esto pa alegrarnos el fin de semana tesorito mío. ¿Dónde tan los críos?
-Juanito en lo del Beto y los otros tres en la placita.
-O sea, que… estamos solitos…
-Y… siiii…. Ay no, salí baboso… Rubennnn…
CAMPANA 3
-Hola amorcito ¿Cómo fue el laburo?
-Bien, pero robaron en una casa de la Costanera y tuvimos que ir al procedimiento. Dos pendejos entraron a la casa aprovechando que la abuela venía a buscar a su nietito para llevarlo al colegio y se mandaron y le llevaron plata y joyas.
-Pero Beto, ¿los lastimaron?
-No. Solo se llevaron las cosas y se fueron.
-¡Ah, bueno, mejor así, amor!
-Si, mejor así, pero nos tuvimos que comer un sumario porque demoramos doce minutos en llegar, porque estábamos revisando los papeles de un camión medio sospechoso por la ruta 3 y tardamos por el tránsito. ¡Estaba infernal la calle! -Bueno, cosita, vení que te hago unos mimitos y se te pasa todo. Mi guardián del orden, ¿me va a hacer la boleta hoy?
-Mas bien, pasá pal destacamento que te atiendo. Paraaa que apago el horno bichito. Dale, vamos mi Sérpico.
CAMPANA 4
-Hola cariño, ¿Cómo estás?
-Bien ¿y vos mi vida?
-Bien ¡qué día hoy!
-¿Qué pasó Joselo?
-Nada, veníamos tranqui con los papeleos hasta que pasó lo de la avenida Villarino.
-¿Qué pasó en la Costanera cielo? Vení que te preparo un tecito para que bajes un poco los decibeles.
-Pasó que la declaración de la policía no estaba completa y tuvimos que ir a revisar los detalles. Robaron a mano armada en una casa y justo eran conocidos del Juez y nos pidió la mayor celeridad posible en el caso y allá tuvimos que ir, para interiorizarnos de los detalles.
-Bueno cielo, cuando veas lo que te preparé de comer se te pasa todo. Vení, vamos al comedor.
CAMPANA 5 Mismo día a la tarde.
Hola Pedro, ¿Qué tenés de nuevo?
-Hola Julio, un robo en la Costanera, con fotos y todo.
-¿Con fotos del robo?
-No, maestro, ¡que se cree que es ésto, Crónica TV? Fotos de la fachada con la patrulla estacionada.
-Escribite una buena nota que sale en tapa.
-¿En tapa, no hay nada mejor?
-No pibe, aprendé que la inseguridad vende más que cualquier cosa en estos tiempos. Dale metele que no son pasteles.
CAMPANA 6 Mismo día a la noche
Y seguimos en Libre de Ser, pero antes tenemos un llamadito al aire. ¿Con quién hablo?
-Con Rocío. Llamo para quejarme por la inseguridad que tenemos en la ciudad. Hoy asaltaron a punta de revolver a una familia amiga y la policía no hace nada…
-Pero Rocío, te agradezco que llames al programa, pero este no es un programa de actualidad, de interés general, como le dicen. Es un programa literario, donde los oyentes llaman para pedir a su autor preferido, o algún tema musical, pero no para hablar de actualidad.
-Entonces quiere decir que a ustedes no les importa lo que sufra la gente, que no puede vivir tranquilo, que se tiene que encerrar y enrejar toda, más si. Clokc.
-Bueno, parece que se enojó la oyente. Vamos ahora a escuchar un texto de la poetiza viedmense Iris Gimenez… ¿Si? Me dicen que hay otro llamado al aire. ¿Con quién tengo el gusto? Buenas noches.
-Habla Roberto, del Santa Clara. Llamo para contestarle a esa señora que llamó quejándose por la inseguridad. Quiero que sepa esa buena señora que, inseguridad es no poder llegar a fin de mes. Inseguridad es no poder hacer atender a nuestras familias en Clínicas Privadas sean pre pagas o de Obra Social. Inseguridad es tener que trabajar en negro o con esos planes que el gobierno inventa para seguir robándole al asalariado. Inseguridad es tener que pagar alquileres de mansiones cuando en realidad vivimos en pocilgas. Inseguridad es tener que mandar a los chicos a estudiar a los establecimientos públicos, cuando los maestros laburan a desgana porque no reciben los salarios que se merecen. Inseguridad es ver como el intendente se esmera en demasía dentro de los boulevares y a los barrios los tiene en el olvido. Inseguridad es que nuestros hijos pueden correr la suerte de David, de Verónica o de Atahualpa. Eso es inseguridad. La desigualdad que hay.
-Bien Roberto. Te agradezco que te hayas comunicado con el programa. Si bien el programa es literario, la literatura también se hace cargo de estas cosas cotidianas. Y tanto la opinión de la señora que llamó primero como la tuya, son válidas y ambas expresan la sensación que vive nuestra gente. Y para esto también está la literatura, así que cambiamos el texto que íbamos a compartir, y vamos con este cuento que se llama: “Campanas”.
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